Antojos Premamá

5 días en Praga: la ciudad de las 100 cúpulas

Praga os recibe con una incesante lluvia que rebota en los amplios ventanales del aeropuerto. Es otoño en centroeuropa y ya se sabe que el paraguas tiene que tener un hueco reservado en el trolley. Como contraste, un Skoda amarillo como el sol os recoge en el aeropuerto.

  • Nebo… Nebodis…ka 459.
  • Ah! Nebovidska 459, en Mala Strana. El Mandarín Oriental. Best hotel in city!

El taxista os anuncia las bondades de vuestro alojamiento en un spanglish conprague-15-hotel-lobby acento checo que os hace sonreír.

Cuando llegáis al hotel, ha parado de llover. Es una buena noticia, aunque ya contabais con el tiempo inestable, que era preferible al frío invernal. Salís de cuentas en abril y ahora mismo ella está de 3 meses. Era el momento propicio para hacer una escapada.

La recepción ya destila elegancia y estilo. Os esperan 4 días de cultura y gastronomía por la capital de la República Checa.

Como ha parado de llover, la primera noche toca ir a visitar el Reloj Lunar y cruzar el Puente de Carlos IV. La neblina baja por el Moldava dando un cariz muy misterioso a la ciudad de las 100 cúpulas. Cenáis  y os retiráis al hotel.

Jueves

Madrugáis mucho porque tenéis muchas ganas de visitar la capital de Bohemia y os dirigís a el Castillo (imagen 1) al que llegáis tras callejear por el distrito aristocrático de Hradcany. Este barrio destila tranquilidad y se extiende alrededor del Castillo.

La visita se extiende durante todo el día así que coméis una salchicha checa con su característico color rojo en un puesto ambulante y por la tarde termináis visitando el Callejón del oro, que os cautiva.

Ya que estáis en  la zona alta de la ciudad decidís cenar en el Monasterio de Strahov, en el restaurante Peklo, que se traduce directamente como infierno. En este restaurante situado en las catacumbas del monasterio se puede comer trucha recién pescada de los estanques subterráneos de aquellas cavernas. Es su plato estrella.

Termináis la noche tomando un cóctel en el Aloha Wave Lounge (también los hay sin alcohol para ella).

Viernes

Tras un copioso desayuno os vais al Puente Carlos IV y dais un paseo en barco por el 9abb71972d7ade1f22523ed4091bc052Moldava. Este río es uno de los más preciosos de Europa y os llama la atención la casa danzante de Frank Gehry. Esa es vuestra próxima visita. Os fascina ese edificio que parecen ser una pareja bailando un tango. Además, hay un restaurante arriba, el Ginger&Fred. Pero está lleno. Así que reserváis para mañana para cenar.

Ella está un poco cansada porque el embarazo le resta algo de fuerzas así que vais al hotel, solicitáis al servicio de habitaciones un chateubriand para dos y fruta fresca. La siestas posterior os hace coger fuerzas de nuevo y antes del atardecer partís hacia los jardines de Wallestein, que os dan la bienvenida acompañados de un atardecer rojo cereza que tiñe las estalactitas del jardín de tonos granates. Asombroso.

La cena hoy es en Klub Architektu, un restaurante ubicado en un sótano lúgubre y húmedo pero cuya cocina te maravillará. Recomendamos su cordero en salsa especial y su roast beef. 

Para terminar la noche os vais de marcha a Radost FX, un de los clubs más de moda de la ciudad y a la que suele ir la gente guapa de la ciudad. La música techno-house os traslada a cuando tenías 16 años.

Sábado

De nuevo volvéis a abandonar pronto el hotel pues hoy os toca visitar el parque de Petrin. Hay neblina y paseáis por las mágicas calles de Hradcany saboreando el espíritu de Praga. Lo cierto es que habéis tenido dos días muy soleados y esta niebla matinal tampoco os molesta demasiado. En el parque de Petrin visitáis una especie de réplica de la torre Eiffel desde la que tenéis unas impresionantes vistas del Castillo. El parque bien podría ser un bosque por la cantidad de vegetación, senderos y árboles centenarios.

La comida es el restaurante Lary Fary, donde degustáis un sabroso goulash acompañado de brambory. 

Por la tarde visitáis la Calle Wenceslao en donde se concentra la zona comercial de la ciudad. Las marcas y firmas de moda más reputada exponen allí sus mejores tejidos y prendas más exclusivas.

La cena en Ginger&Fred es magnífica, con estilo vanguardista y unas vistas impresionantes de Praga desde lo más alto de la casa danzante.  El pato ahumado con cebollinos es una maravilla y como plato principal reseñamos el tenderloin con espárragos.

Para terminar la noche vais de lo alto de un edificio a la azotea de otro, pues en la Plaza Wenceslao, el_cementerio_judioen lo alto de uno de los edificios, hay un cubo de cristal que alberga la discoteca Duplex. Un lugar alucinante, con buena música dance y unas vistas para enmarcar.

Domingo

Vuestro viaje a Praga llega a su fin pero no os podéis ir sin antes acercaros por el barrio judio de Josefov, cargado de historia y con un cementerio en el que las tumbas parecen haber sido movidas por el paso de los siglos. Una de las visitas obligadas de esta ciudad.

Como el vuelo es por la tarde, coméis en el restaurante del Mandarín Oriental, el Spices, comida internacional con materia prima exquisita.

El viaje llega a su fin pero los dos os miráis cómplices, a sabiendas de que volveréis a Praga al menos una vez más en la vida.

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1 Comentario

  1. Feliciana

    10 noviembre, 2015 - 7:18 pm
    Reply

    Precisamente fui a Praga cuando estaba embarazada. Es preciosa y estoy segura de que voy a regresar.

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